El transporte profesional y particular está cambiando hacia modelos más sostenibles. Aunque los combustibles fósiles siEl transporte profesional y particular está cambiando hacia modelos más sostenibles. Aunque los combustibles fósiles siguen siendo la principal fuente de energía para el transporte de mercancías y para desplazarnos en nuestro día a día, los combustibles alternativos son una opción cada vez más extendida y a tener en cuenta.
Las estaciones de servicio, como principales fuentes de suministro de combustible, no son ajenas a este cambio. En este artículo explicaremos qué entendemos por combustibles alternativos, qué opciones hay actualmente, y cuál es su impacto en la movilidad particular y profesional.
¿Qué son los combustibles alternativos?
Podemos considerar que un combustible alternativo es aquel que sustituye de forma parcial o total a los combustibles fósiles tradicionales, como la gasolina o el diésel, en el transporte por carretera y de otros modos (avión o barco, por ejemplo). Este tipo de combustible proviene de tecnologías diferentes, y tiene un impacto medioambiental menor.
La transición energética hacia modelos más sostenibles y menos contaminantes ha impulsado la expansión de estos combustibles, entre los que podemos encontrar los siguientes:
Electricidad (vehículos eléctricos – BEV/PEV)
La energía eléctrica almacenada en baterías recargables alimenta un motor eléctrico. Es el tipo más extendido en movilidad alternativa. Requiere infraestructura de carga (lenta, semi-rápida y rápida), que puede encontrarse en muchas estaciones de servicio, o incluso en hogares particulares.
Hidrógeno (H₂)
Utilizado en pilas de combustible que generan electricidad a bordo del vehículo. Emite solo vapor de agua. Requiere plantas hidrogeneras y producción mediante electrólisis o reformado con captura de CO₂.
Gas Natural Vehicular (GNV — GNC y GNL)
- GNC (Gas Natural Comprimido): ideal para turismos y furgonetas.
- GNL (Gas Natural Licuado): usado en transporte pesado.
Produce menos emisiones que gasolina/diésel y está muy extendido en flotas profesionales y transporte.
Gas Licuado del Petróleo (GLP o Autogas)
Mezcla de propano y butano. Más económico y con menos emisiones que los combustibles tradicionales. Muy usado en flotas urbanas y taxis.
Biocombustibles
Derivados de materia orgánica (biomasa).
- Bioetanol: se mezcla con la gasolina.
- Biodiésel: se mezcla con el gasóleo.
- HVO (aceites vegetales hidrotratados): alternativa “drop-in” que no requiere modificar el motor.
Reducen la huella de carbono y pueden usarse en vehículos actuales.
Biogás / BioGNC / BioGNL
Gas producido a partir de residuos orgánicos. Tras purificación, puede usarse igual que el GNC/GNL, pero con huella prácticamente neutra. Especial interés para flotas municipales y transporte pesado.
E-fuels (combustibles sintéticos)
Combustibles líquidos fabricados a partir de hidrógeno verde + CO₂ capturado. Son compatibles con motores actuales de gasolina o diésel (“drop-in”) y pueden descarbonizar el parque existente.
Metanol y e-metanol
Usado sobre todo en transporte marítimo e industrial, aunque se investiga su uso en transporte por carretera. Fácil de almacenar y con buenas propiedades energéticas.
DME (Dimetil éter)
Gas licuado alternativo que puede reemplazar al diésel en motores adaptados. Muy limpia su combustión (casi sin partículas ni NOx).
Ammoníaco verde (NH₃)
Futuro combustible para transporte pesado y marítimo. No emite CO₂ al quemarse y puede producirse con hidrógeno verde. Todavía en fase de desarrollo para movilidad terrestre.
Propano renovable / GLP renovable
Versión renovable del GLP, producido a partir de residuos orgánicos. Permite usar las mismas infraestructuras y motores que el GLP convencional.
Hidrógeno líquido
Hidrógeno refrigerado a temperaturas criogénicas. Mayor densidad energética que en estado gaseoso. Se está investigando para aviación y transporte pesado.
Las Estaciones de Servicio como impulsoras de los combustibles alternativos
Las Estaciones de Servicio se encuentran hoy en el centro de la transición energética. Su posición estratégica en la red viaria, su experiencia operativa y su infraestructura existente hace que sean actores importantes en la expansión de los combustibles alternativos. Ya no son únicamente puntos de suministro de gasolina o diésel: están evolucionando hacia hubs de movilidad integral, capaces de integrar electricidad, hidrógeno, gas natural, biocombustibles o e-fuels, mientras ofrecen servicios complementarios a profesionales y particulares.
Su papel en la transición
Las Estaciones de Servicio cumplen un doble rol:
- Facilitan el acceso a los nuevos combustibles, ofreciendo puntos de recarga eléctrica, surtidores de gas natural o hidrógeno, o mezclas avanzadas de biocombustibles compatibles con vehículos actuales.
- Actúan como puente entre el parque existente y las soluciones emergentes, permitiendo una transición progresiva sin obligar a un cambio inmediato de vehículo o hábitos de los usuarios.
Además, su capacidad para integrar servicios adicionales (tienda, restauración, mantenimiento, gestión de flotas, carga nocturna, fidelización) las convierte en espacios polivalentes donde el usuario encuentra todo lo necesario para su movilidad, tanto tradicional como alternativa.
Desde el punto de vista del usuario final, uno de los elementos que más influye en la percepción de los combustibles alternativos es el coste de uso. En este sentido, el Ministerio para la Transición Ecológica pone a disposición una herramienta informativa que compara de forma orientativa el coste de los distintos combustibles en euros por cada 100 kilómetros, con el objetivo de ofrecer una referencia homogénea y comprensible para los consumidores.
Esta información, permite comparar de forma sencilla el coste aproximado de tecnologías como la gasolina, el diésel, el gas, la electricidad o el GLP, y ayuda a contextualizar el impacto de los combustibles alternativos en la movilidad actual.
Retos y oportunidades para las estaciones de servicio
Afrontar un cambio tan importante como el avance hacia modelos de movilidad más sostenible no es una tarea fácil. Sin embargo, cualquier cambio además de un reto es una oportunidad, y adaptarse rápido y formar parte del cambio puede suponer una ventaja competitiva
Estos son algunos retos a los que se enfrentan las estaciones de servicio en lo referente a la expansión de los combustibles alternativos:
- Cambios en la infraestructura existente: Adaptar las estaciones de servicio a los diferentes tipos de combustible no es algo que pueda llevarse a cabo de forma rápida. Requieren de una inversión inicial importante, y de adaptarse a la normativa vigente.
- Demanda todavía emergente: Los combustibles alternativos todavía no están tan extendidos, ni mucho menos, como los combustibles tradicionales.
- Cambios regulatorios: Cuando hablamos de estaciones de servicio, se deben cumplir una serie de obligaciones y requisitos técnicos estrictos al tratar con productos inflamables y peligrosos.
- Gestión operativa más compleja: La red de distribución de combustibles fósiles funciona hace muchos años y con una eficiencia probada, así como las herramientas necesarias para dispensarla y gestionarla. Por el contrario, nuevas formas de combustible suponen nuevas operativas a las que hay que adaptarse.
A cambio, el salto hacia este tipo de combustibles también puede suponer una ventaja competitiva:
- Diversificación del negocio: Disponer de más productos sin dejar de lado los combustibles tradicionales puede suponer generar nuevas fuentes de ingresos.
- Captación de nuevos clientes: Flotas de reparto, operadores logísticos, empresas con vehículos eléctricos o flotas con GNL/GNC. Nuevos productos implican dar cobertura a más tipos de clientes.
- Posicionamiento sostenible: La imagen y la percepción que tienen los clientes puede mejorar al posicionarse como proveedores de energía más limpia.
- Acceso a subvenciones: Algunas entidades europeas ofrecen ayuda para adaptar la infraestructura de la estación a los nuevos tipos de combustible. Estas ayudas suelen darse como incentivo para dar el paso, y no duran siempre.
La transición hacia combustibles alternativos representa tanto un desafío importante como una oportunidad estratégica para las estaciones de servicio. Reaccionar con agilidad, adaptar su infraestructura, diversificar la oferta posicionarse como actores clave en la movilidad del futuro, supone poder obtener ventajas competitivas. Sin embargo, no se trata solo de instalar cargadores o dispensadores de gas: el éxito puede depender de tener una visión íntegra de movilidad, un modelo de negocio adaptado, clientes profesionales bien segmentados, y un entorno regulatorio aprovechado.
En Nieves Mobility somos conscientes de la importancia de avanzar hacia modelos más sostenibles, y muchas de nuestras estaciones de servicio cuentan con combustibles alternativos y puntos de carga eléctrica. Puedes consultar nuestro mapa de estaciones propias y colaboradoras para planificar tu ruta y disfrutar de tu parada más cómoda.

